Sabores y emociones

La preferencia o el rechazo por determinados sabores marcan tendencias emocionales. Esto ya ha sido estudiado hace miles de años por la medicina tradicional china, y básicamente podríamos hablar de cinco sabores principales:

SALADO
El problema con la sal es que si se abusa de ella, cada vez se necesita comer mas y mas. Por este motivo los alimentos salados están íntimamente asociados con los deseos compulsivos y la ansiedad. La sal estimula el riñón y la vejiga, y su exceso puede afectar al corazón. Algunas miedos podrían tener su origen en una insuficiencia del riñón en términos energéticos, que puede compensarse con comidas ricas en legumbres y cereales. Estos alimentos, a la vez, impulsan la fuerza de voluntad.

Este sabor mueve la energía hacia abajo y hacia dentro. Potencia la digestión y es especialmente bueno para los riñones y el páncreas. También estimula la concentración. No se debe abusar -y aún menos de la sal de mesa, que es de muy baja calidad- porque genera frío en el cuerpo, retiene líquidos, ralentiza el metabolismo y produce hipoglucemia. Según la medicina china es hedonista, invita a buscar el placer si se toma en exceso y también provoca agresividad.

Sus usos terapéuticos: se utiliza para determinados tipos de diarrea, por problemas en la piel como el acné o èczmes, para el dolor de garganta y para abrir el apetito y potenciar la erección.

DULCE
La apetencia por el dulce está asociado con la preocupación. Moderadamente, el sabor dulce calma la inquietud y el humor excitado, pero también puede llevar a sentimientos de codicia y complacencia, e incluso a la dependencia emocional. En general, el dulce beneficia energéticamente en el bazo y el estómago; si el bazo está débil, esto puede deberse a una insuficiencia de la sangre que repercute en el hígado y el corazón, lo que lleva a la depresión o ansiedad.

Debe ser el sabor predominante en nuestra dieta, pero tenemos que vigilar para que no todos los alimentos dulces provocan el mismo efecto. Hay tres tipos de dulce: el pleno, que es fortalecedor y tonificante y que podemos encontrar en los cereales, las verduras, las frutas secas, las semillas y las legumbres; el vacío, que tiene propiedades refrescantes, drenantes y que limpia y que lo encontramos en la fruta; y por último, el químico, el del azúcar blanco y moreno, el chocolate, la miel, la fructosa, el aspartamo, el sorbitol, la sacarina, etc. Este último tiene el efecto contrario del resto de dulce, porque no tonifica, sino que consume las reservas de minerales del organismo.

El dulce de buena calidad, el pleno especialmente, ayuda a la energía a expandirse hacia arriba y hacia fuera del cuerpo y relaja la tensión. Es un gran tónico del páncreas y mejora la digestión. También humedece los pulmones del estómago y relaja el corazón y la mente.

PICANTE
Cualquier picante es un excitante físico, y estimula las sensaciones corporales. Pero consumido en exceso, irrita. Exactamente lo mismo sucede con las emociones en relación a alimentos de estas característica. También se asocia el picante con la tristeza, por lo que en dosis moderadas puede compensar un estado melancólico.

Relación entre sabores y emociones

Relación entre sabores y emociones

ÁCIDO
Por un lado, los sabores ácidos así como los agrios agudizan el intelecto y promueven el ingenio. Pero su exceso puede tener un efecto sobre el carácter, volviéndose el amargo o provocando resentimientos. Es beneficioso para el hígado y la vesícula. La visión oriental señala que una persona es irascible cuando tiene un exceso de elemento fuego en los citados órganos, por lo que debe comer alimentos ácidos de naturaleza fresca para compensar este exceso.

AMARGO
El exceso de alimentos de ese sabor suele estar asociado con emociones amargas, sensaciones de insatisfacción y frustraciones. Pero en forma moderada beneficia el corazón y el intestino delgado y por lo tanto se asocia con la alegría y el amor. Los chinos dicen que la ansiedad y el insomnio se relacionan con insuficiencia de energía YIN en el corazón, por la que se recomienda comer frutas y verduras amargas.

Canaliza la energía en dirección descendente y suele ser frío. Se utiliza para bajar la energía y cuando hay órganos excesivamente calientes.

De entrada, hace efecto sobre el corazón, donde elimina el calor -siempre hablamos en términos de medicina china- y limpia las arterias de los depósitos de muscosidad, colesterol y grasas. Tiende a bajar la presión y también desbloquea y refresca el hígado cuando se han comido alimentos excesivamente grasos.

El amargo baja la fiebre. Consumir en exceso seca los órganos. Desde el punto de vista terapéutico se utiliza en casos de inflamación, infección, diarreas, migrañas e hipertensión. Los alimentos amargos, además, suelen ser diuréticos y ayudan a combatir los parásitos, las mucosidades -en especial los mocos de color amarillo, las erupciones en la piel, los tumores, las cistitits o la obesidad. Atención, que no son remedios exclusivos para estos problemas, ningún alimento lo es: ayudan a combatirlas.

Relación entre alimentos y sabores

Sabores amargos. El amargo es un sabor frecuente en el mundo vegetal: la alfalfa, diente de león, la endibia, el té verde, la genciana, la semilla de eneldo, el nabo, el café, el apio, el alcachofa, el mijo, el espárrago, la lechuga o el amaranto son alimentos amargos.

Sabores dulces
. Todos los cereales integrales lo son, también las legumbres, las verduras como la zanahoria, la calabaza, la patata, las frutas, los lácteos, los aceites y la carne y el pescado.

Sabores salados. Además de la sal y las algas, se consideran salados el perejil, las almendras, el pescado, las crustáceos, la salsa de soja, el miso, la ciruela umeboshi y el gomasio.

Como se ha podido comprobar la noción de los sabores desde el punto de vista del efecto sobre los órganos no se ciñe exclusivamente a las cualidades organolépticas. Por esta razón, hay alimentos que pueden dulces y saltos a la vez, sin que ello sea una contradicción. Lo importante es el efecto que producen en el organismo.

Sabores y emociones exóticas

Sabores y emociones exóticas

Forma de los alimentos – Sabores y emociones

– Los alimentos redondos impulsan la atracción sexual y la sensación de satisfacción.

– Los alimentos de color rojo promueven fuerza, el calor y la intensidad.

– Los suaves y cremosos benefician un carácter o forma de ser donde prima la suavidad, la inocencia y la compasión.

– La forma cúbica en los alimentos, o la presencia de ángulos punzantes en los mismos, impulsan sensaciones y conductas con irritabilidad, excitación, reto, repulsión o actitud inquisitiva.

– Los alimentos secos y duros directamente producen estas misma características sobre el carácter.

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