¿Qué son los alimentos ultra-procesados?

Mucho se ha escrito acerca de la alimentación saludable con el fin de satisfacer las necesidades estéticas o contribuir con el planeta y el consumo de alimentos orgánicos. Sin embargo, es preocupante que no se tome en serio el impacto de los alimentos que son producidos industrialmente utilizando grandes cantidades de sustancias artificiales y sustituyendo ingredientes naturales, los cuales han sido denominados como “alimentos ultra-procesados”.

Lo que se ha dicho anteriormente acerca de la sustitución de ingredientes naturales por otros artificiales podría llevar a la idea de que los alimentos ultra-procesados serían una especie de trozos de plástico con sabor, o algo que fácilmente podría ser descartado, pero, en realidad, cada día son más los alimentos ultra-procesados que son incorporados al mercado y al consumo de masas.

Gracias a las campañas publicitarias que los ofrecen a través del uso de mensajes destinados a hacer que el público crea que lo que van a consumir realmente tiene un valor nutricional.

Recomendaciones ante los Alimentos Ultra-Procesados

El peligro que advierten los expertos sobre el consumo de estos alimentos es que, por un lado, han sido vendidos como productos atractivos para la población más susceptible, como son los niños y los adolescentes, que van creciendo con la idea de que el consumo de los alimentos ultra-procesados es parte de la modernidad.

Gracias al constante bombardeo de los medios de comunicación que transmiten los mensajes de “listo” para calentar, freír, consumir, etc.; o como los que venden la idea de que tal producto es tan “natural” como las frutas, se estima que el consumo de este tipo de alimentos aumentará en las próximas décadas.

Pero esto no es más que un engaño de la publicidad, porque lo más probable es que el suministro de las “vitaminas” que los alimentos ultra-procesados aseguran tener, no es tan significativo como el daño que puede ocasionar, de acuerdo con las cantidades de aditivos químicos que contienen.

En este sentido, se debe tomar un mayor grado de conciencia sobre el consumo de estos alimentos, debido al aumento vertiginoso de la incidencia de enfermedades como la obesidad mórbida y diabetes, originadas por los malos hábitos alimenticios, que pueden evitarse si se toman medidas adecuadas para erradicar el consumo de alimentos ultra-procesados.

La primera barrera que debe ser superada es la cultural, porque la publicidad ha impuesto conceptos erróneos que a lo largo de los años han sido adoptados como si fueran dogmas de fe.

Por ejemplo, se suele decir que la leche contiene calcio. Por lo tanto, cualquier producto que contenga leche proporcionaría calcio; dicho de esta manera, parece absurdo, pero puedes ver anuncios de yogures altamente procesados y cargados de sabores artificiales y conservantes que salen al mercado y se venden como si realmente tuvieran un alto contenido nutricional.

Por todo lo mencionado anteriormente, resulta de vital importancia documentar las alternativas más saludables para reemplazar los alimentos ultra-procesados, ya que también existe la idea falsa, según la cual se “demoniza” a algunos alimentos naturales con alto valor nutricional y buen sabor, como es el caso del brócoli, las espinacas o la lechuga, entre otros alimentos.

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