¿Qué son las fibras prebióticas?

Las fibras prebióticas son poco conocidas por este nombre. Pero se trata de diversas frutas, raíces, vegetales y verduras muy consumidas y fáciles de encontrar, como la remolacha, la manzana, lentejas, guisantes, judías verdes, la avena, los espárragos, el plátano, la cebolla, el ajo, e incluso la cerveza (Debido a la cebada, su principal componente).

Pero antes de conocer más sobre estas fibras, vamos a explicar primero un poquito de los probióticos, que son bacterias beneficiosas que habitan en nuestro organismo, específicamente en el intestino y su inter-relación con los prebióticos.

Probióticos: Los probióticos son bacterias “del bien” que viven en el intestino y mejoran nuestra salud, ya que proporcionan numerosos beneficios, como la mejora en la digestión, la absorción de nutrientes y el fortalecimiento del sistema inmunológico. Los probióticos se alimentan de los prebióticos.

PRObióticos x PREbióticos

Los probióticos son bacterias beneficiosas que viven en el intestino; los prebióticos son fibras que sirven de alimentos para los probióticos, en otras palabras, los probióticos son microorganismos vivos que ingeridos en cantidades moderadas traen beneficios a la salud de quienes los consumen, mientras que los prebióticos son fibras que son digeridas por las bacterias probióticas.

A diferencia de los prebióticos, los probióticos ya gozan de mayor fama, pues fueron descubiertos e investigados desde hace mucho más tiempo y se sabe mucho acerca de sus beneficios. Para tener una idea, están presentes en los lactobacilos del famoso Yakult, que fueron aislados por primera vez por el Dr. Shirota. Los probióticos se encuentran generalmente en los productos derivados de la leche, principalmente en los lácteos fermentados, como el yogur. El investigador aisló por primera vez la bacteria lactobacillus casei shirota y constató la importancia de algunos productos lácteos en la dieta diaria.

Esto ocurrió en la década de 1930 en Japón, un país conocido en el mundo entero por su cocina sana, y que ha ampliado sus hábitos alimenticios a todas partes del planeta. La cocina japonesa tiene en su menú diversos tipos de fibras prebióticas, como las algas marinas y la mayoría de las raíces y de los insumos utilizados en la preparación de sus comidas.

¿Qué son los prebióticos?

Pues bien, ha pasado poco tiempo y la ciencia se ha dedicado también a la investigación de los prebióticos, que en una definición más completa incluye a las fibras no digeribles por los seres humanos; es decir, los prebióticos son sustancias que provienen de los carbohidratos, principalmente fibras, que nosotros no podemos digerir, pero que son los alimentos favoritos de los micro-organismos probióticos que habitan nuestra flora intestinal.

Como nuestro organismo no posee enzimas capaces de romper estas fibras, como hacen con los demás alimentos, llegan intactas al intestino grueso, sirviendo de alimento para los probióticos (bacterias del “bien”). Cuando las bacterias presentes en el intestino ingieren estas fibras, la flora intestinal se vuelve más saludable, ya que son fibras beneficiosas para el organismo y aumenta la población de microorganismos beneficiosos. Una flora intestinal desequilibrada causa muchos daños a la salud, como inflamación e inmunidad baja. La ayuda de las fibras prebióticas en el mantenimiento de una flora intestinal es esencial, ya que una dieta rica en fibras prebióticas contribuye al mantenimiento de los probióticos, permitiendo que colonicen nuestro intestino y desempeñen sus funciones de forma equilibrada.

Algunos alimentos prebióticos y sus beneficios

Diente de león: Las hojas del diente de león son una gran fuente de inulina. Pueden ser consumidas crudas, o en ensaladas, y ayudan a fortalecer el sistema inmunológico.

Puerro: El puerro tiene un 16% de las fibras del tipo inulina, lo que ayuda a mantener la salud de nuestro tracto digestivo.

Espárragos: cuentan con cerca de 2,5 gramos de inulina cada 100 gramos, lo que ayuda a mantener la flora intestinal saludable y a prevenir ciertos tipos de cáncer.

Plátano: El plátano es rico en almidón resistente, que tiene efectos prebióticos.

Cebada: Conocida por formar parte de la composición de la cerveza, la cebada proporciona de 3 a 8 gramos de beta-glucana cada 100 gramos de cereal. Esta sustancia es un prebiótico que promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas en el organismo.

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