Principales desafíos para adelgazar después de los 30

A partir de los 30 años, nuestro cuerpo se vuelve diferente, el metabolismo se vuelve más lento y nuestras actividades a reducirse. En esta fase, también aparecen algunos desafíos, cómo adelgazar y mantener una rutina saludable; ya que llevar a cabo estas acciones suele ser mucho más difícil que a los 20 años.

En este post vamos a tratar de explicar mejor lo que le sucede a nuestro organismo en la etapa de los 30 años; abordando las modificaciones y la forma en que debemos actuar en algunas situaciones.

¿Qué ocurre con el metabolismo después de los 30 años?

El metabolismo, de acuerdo con la definición científica, es el conjunto de transformaciones ocurridas en nuestro organismo para la asimilación de las sustancias necesarias para la producción de energía.

Estos cambios sólo ocurren en virtud de la producción y la acción de las sustancias conocidas como hormonas. A lo largo de nuestra vida, producimos diversos tipos de hormonas, cada una de ellas con una función determinada.
Lo que sucede después de los 30 es que la cantidad de hormonas producidas por nuestro organismo va disminuyendo, una situación conocida como disminución hormonal.

De forma natural, nuestro organismo comienza a presentar el declive en la producción hormonal después de los 30 años y esto sucede con todo el mundo. Si vamos a comparar nuestro cuerpo con un motor, podemos decir que el declive hormonal es similar a la dificultad enfrentada por el motor para quemar el combustible.

En nuestro organismo, el combustible utilizado son los alimentos. Cuando un motor no quema todo el combustible, el resto se queda en el tanque de reserva y lo mismo sucede con el cuerpo humano. Cuando no utilizamos la cantidad de combustible (alimentos) que consumimos, el resto va a estar en la reserva.

Por desgracia, en el caso del cuerpo humano, la reserva se traduce en grasa corporal. Así, como nuestro metabolismo se vuelve más lento, si seguimos consumiendo la misma cantidad de alimentos que lo que consumíamos con 20 años, después de los 30 no vamos a utilizar toda la energía y vamos acumulando la reserva en forma de tejido adiposo; es decir, grasa.

Existen algunas hormonas producidas por la glándula supra renal, que contribuyen a que nuestro metabolismo queme los alimentos que comemos, ayudando en el mantenimiento de nuestra masa muscular. Cuando estas hormonas tienen reducida su producción, el metabolismo no es capaz de asimilar todo lo que ingerimos.

Después de los 30 perdemos la capacidad de quemar combustible como antes

Es exactamente eso lo que ocurre después de los 30. En las mujeres se produce una reducción más rápida de la producción de hormonas que en los hombres. Las hormonas producidas por la glándula supra renal se reducen gradualmente, generando lo que llamamos la disminución hormonal progresiva.

Esta condición va a influir en todo nuestro organismo, reduciendo nuestra masa muscular y nuestro consumo energético, o sea, nuestro metabolismo se vuelve más lento y debemos hacer frente a este reto.

¿Qué podemos hacer para reducir el impacto de la disminución del metabolismo?

La primera cosa a hacer después de los 30 es buscar un médico para hacer una evaluación de rutina y luego identificar el grado de reducción en la producción de hormonas. Algunos factores externos son el estrés físico y emocional, la exposición a sustancias ambientales, ingesta de alcohol, hábito de fumar, mala alimentación, estilo de vida inadecuado, entre otros; es decir, una serie de factores que puede influir en la producción de hormonas.

Todo puede ayudar a crear un declive hormonal mayor que en una persona sana después de los 30.

¿Qué podemos hacer para aliviar esta reducción progresiva de las hormonas?

Simplemente no podemos iniciar el uso de hormonas sintéticas o de anabólicos para aumentar la masa muscular, y mucho menos para buscar rejuvenecer. La producción hormonal va a seguir decayendo, ya que se trata de una situación normal después de los 30.

La actitud más sabia a ser tomada, tanto por hombres como por mujeres, es practicar ejercicios físicos, haciendo de esto una rutina. Después de los 30, con la reducción en la producción de hormonas, también nuestra masa muscular se reduce y debe ser estimulada para mantenerse en los mismos niveles.

Por lo tanto, debemos decir adiós al sedentarismo y practicar ejercicios, manteniendo nuestro metabolismo en pleno funcionamiento y ayudando a nuestro cuerpo a quemar combustible de la misma manera que antes.

Un punto que merece atención: la práctica de ejercicios debe ser acompañada por un profesional, principalmente para evitar problemas orgánicos, ya que, después de los 30, nuestro cuerpo también se vuelve más débil.

Principales desafíos para quien quiera adelgazar después de los treinta

Principales desafíos para quien quiera adelgazar después de los treinta

Los cuidados en la alimentación después de los 30

Después de los 30 también debemos tomar ciertos cuidados con la alimentación. Si fuéramos a comparar matemáticamente, nuestro índice de masa corporal es el resultado de lo que comemos menos el total de energía que gastamos, o sea, si comemos más de la cuenta, vamos a mantener una reserva que se convertirá en grasa.

Como nuestro organismo pasa a ser más lento después de los 30, debemos consumir menor cantidad de comida para que tengamos el ajuste perfecto. Si comemos más de lo necesario, es fatal: vamos a engordar y va a ser mucho más difícil perder estas grasas, ya que no estamos gastando tanta energía como antes.

Lo ideal es hacer una reeducación alimentaria, la creación de un plan de alimentación adecuado, consumir menos calorías y evitar los alimentos que se van a transformar en grasa. En este caso no estamos hablando específicamente de una dieta, sino de la reeducación alimentaria, lo que es muy diferente: ya que no vas a dejar de comer lo que te gusta, sino consumirlo en menor cantidad.

Entre los alimentos que se consumen normalmente, los que más aportan energía a nuestro organismo son los hidratos de carbono y las grasas. En la elaboración de tu nuevo plan de alimentación será preciso reducir sustancias como azúcar, dulces, harinas blancas refinadas, refrescos, pastas, alcohol y golosinas.

De la misma forma, los alimentos como la mantequilla, embutidos (como mortadela, jamón, y tocino), quesos amarillos, carnes (costillas, piel de aves y otras grasas) deben ser consumidos al mínimo, ya que son ricos en grasa y no serán totalmente aprovechados por el organismo después de los 30.

Si es necesario, pide la ayuda de un nutricionista para armar un menú adecuado para este período después de los 30. El consumo de proteínas debe estar bien calculado, ya que los principales nutrientes que nuestra masa muscular necesita son los aminoácidos, que provienen en mayor medida de las proteínas que ingerimos.

Si consumes poca proteína después de los 30, pondrás en peligro tu masa muscular, y esto vale tanto para los hombres como para las mujeres. Sin embargo, debes de preferir las fuentes magras de proteínas, como pescado, carne roja sin grasa, pollo sin piel, productos lácteos desnatados, quesos blancos, fuentes vegetales de proteínas (frijol, lenteja, soya, quinua), garbanzos y hongos.

Otros cuidados que deben tomarse después de los 30

Si mantienes una vida sedentaria, exagerar en los carbohidratos y las grasas, en primer lugar vas a engordar y, sin duda, será mucho más difícil adelgazar con el transcurrir de los años.

Además, habrá repercusión en todo el organismo, pudiendo desarrollar enfermedades degenerativas, presentar diabetes tipo 2, tener hipertensión arterial, y pudiendo, incluso, llegar a sufrir de un infarto agudo de miocardio, un accidente cerebrovascular.

Ten cuidado después de los 30; ya que, sin duda, vas a querer llegar mucho más lejos que eso. Tomando las debidas precauciones, los 30 años serán una fase de maduración y aprendizaje, y no el comienzo de un camino doloroso.

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