Organismos Genéticamente Modificados. Nuevos alimentos

Todos los organismos vivos estamos constituidos por conjuntos de genes. Alterando esta composición, se pueden modificar las cualidades originales de una planta o animal transfiriendo el gen responsable de una determinada característica en un organismo hacia otro que incorporará dicha característica, dando lugar a Organismos Genéticamente Modificados y éste, a su vez, a los alimentos transgénicos. Son lo que denominamos organismos genéticamente modificados.

La era de los alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados para el consumo humano directo comenzó el 18 de mayo de 1994, cuando la Food and Drug Administration de Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen extraño, el tomate Flavr-Savr. A partir de entonces, se han desarrollado un centenar de vegetales con genes ajenos insertados, que se encuentran en distintas etapas de su comercialización.

Con la modificación genética se pretende conseguir alimentos más resistentes y con cualidades nutritivas más benéficas para el humano, por ejemplo, en la manipulación de vegetales se buscan fines muy concretos:

  • Una vida comercial mas larga
  • Resistencia a condiciones ambientales agresivas (sequías, frío extremo, lluvias, etc.)
  • Resistencia a herbicidas
  • Resistencia a plagas de insectos
  • Resistencia a enfermedades
  • Mejores cualidades nutritivas

Aciertos y errores en los organismos genéticamente modificados

Naturalmente existen posiciones encontradas respecto a este tipo de organismos genéticamente modificados. Por un lado tenemos a científicos y gobiernos que afirman que los alimentos transgénicos u organismos genéticamente modificados son positivos para la humanidad pues mejorará su producción, evitarán hambrunas y se mejorará la calidad nutricional de los alimentos. Por otro lado están organizaciones ecologistas, consumidores y agricultores que se oponen a tal manipulación argumentando que su consumo puede afectar la salud de los humanos debido a que la introducción de un nuevo compuesto puede alterar el equilibrio metabólico del organismo, haciendo imprevisibles sus efectos en el hombre; además de que son una posible causa de la ruptura del equilibrio ecológico, principalmente por tres razones: uno, la información genética introducida tiene la posibilidad de migrar como si se tratara de un virus, lo cuál podría ocasionar bacterias o plagas resistentes a los mismos insecticidas o herbicidas que las plantas cultivadas; dos, contaminación de la tierra por el uso excesivo de herbicidas en el cultivo, y tres, que determinados vegetales sean resistentes a los insectos puede provocar una reducción de su población, lo que afectará a los animales que se alimentan de estos insectos.

Organismos Genéticamente Modificados

Estos tomates son Organismos Genéticamente Modificados

Casos de organismos genéticamente modificados introducidos en la alimentación

Lo cierto es que ambas partes tienen razones y argumentos fuertes, así que, para aumentar la duda y permitir a cada persona decidir cuál postura está en lo correcto, lo mejor es mencionar casos reales y sus respectivas consecuencias, positivas o negativas:

    Caso 1. Soja resistente al glifosato – Organismos Genéticamente Modificados

La soja resistente al herbicida glifosato (conocida con el nombre de Roundup Ready) contiene un gen bacteriano que codifica la enzima 5-enolpiruvil-shikimato-3-fosfato sintetasa (EPSPS). Los estudios moleculares demostraron que: la construcción genética es estable durante varias generaciones de cultivo; la enzima producida en la planta no es tóxica, además, la proteína se destruye rápidamente bajo las condiciones habituales de procesamiento de la soja y se degrada rápidamente en el tracto digestivo; no hubo aumento de niveles de productos alérgicos en comparación con la soja convencional; tras 1,400 análisis de composición de la soja manipulada no se vieron diferencias significativas con respecto al pariente tradicional en cuanto a contenido en nutrientes y antinutrientes.

    Caso 2. Soja con mayor valor nutricional – Organismos Genéticamente Modificados

La soja a la que se le introdujo el gen de una proteína de la nuez de Brasil para aumentar el contenido de aminoácidos azufrados de sus proteínas y, por ende, su valor nutricional resulto ser muy alérgica para algunas personas.

    Caso 3. Maíz resistente a insectos – Organismos Genéticamente Modificados

El maíz resistente al taladro (un insecto) contiene un gen que codifica la proteína Bacillus thuringiensis, que tiene acción insecticida al ser capaz de unirse a receptores específicos en el tubo digestivo de deteriorados insectos, interfiriendo con su proceso de alimentación y causando su muerte. La toxina no tiene ningún efecto sobre las personas ni sobre otros animales y su amplio uso como plaguicida en agricultura ecológica permite asegurar que no causa reacciones alérgicas.

    Caso 4. Apio resistente a insectos

Una especie de apio resistente a insectos acumuló el carcinógeno psoraleno en respuesta a la luz y ocasionaba quemaduras en la piel.

    Caso 5. Vacas lecheras con bST

La somatotropina bovina recombinante (bST), una hormona de proteína que se encuentra en las vacas de forma natural y que es necesaria para la producción de leche, puede recuperarse, purificarse e inyectarse a las vacas lecheras para incrementar su producción de leche entre un 10% y un 25%.
Investigaciones han arrojado los siguientes resultados: la bST es una proteína que se digiere a través del tubo digestivo de los seres humanos y de las vacas; la leche contiene bST en forma natural y un suplemento de la misma no incrementa la cantidad de bST hasta llevarla a niveles que salgan de los rangos normales; el suplemento de bST no modifica la composición de la leche, y no se ha encontrado que la bST provoque una actividad que promueva el crecimiento en diversas especies.

    Caso 6. Papa Magnum Bonum

En Suecia se retiró de las tiendas la variedad de papa conocida como Magnum Bonum, porque se comprobó que acumulaba cantidades tóxicas de solanina ante las bajas temperaturas.

A tu elección, ¿vas a comer organismos genéticamente modificados

Existen riesgos claros en esta actividad, riesgos que pueden pasar desapercibidos incluso ante los estudios más minuciosos, riesgos que afectan no sólo al hombre sino al medio ambiente en general. Los resultados pueden ser imprevisibles. Pero, tener animales cuya leche tiene más proteínas y menos lactosa, papas que absorben menos grasa al freírse, yogures que producen un aminoácido que actúa como edulcorante natural (especial para diabéticos), vegetales resistentes a herbicidas, insectos e incluso al paso del tiempo, ¿no suena tentador?

El desarrollo de esta industria parece ya imparable, ahora lo importante es reglamentar el etiquetado de los productos tratados genéticamente, pues aquellos que están en contra de estos procedimientos piden que siempre exista la advertencia para que sea cada persona la que decida si comer o no este tipo de alimentos.

Actualmente se cuenta con el concepto “equivalencia sustancial” según el cual si un alimento transgénico u organismo genéticamente modificado tiene las mismas características que su predecesor en cuanto a nutrientes, antinutrientes, toxinas y alérgenos se puede considerar su equivalente y, por lo tanto, es aceptable para su consumo y no requiere etiqueta (ejemplo, la soja). Pero esto no permite que sean las personas quienes elijan qué tipo de comida desean consumir, así que, las diferencias continúan mientras la tecnología sigue avanzando.

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