Leche vegetal vs. Leche animal

El consumo de leche y derivados lácteos se ha convertido en un mito en los países desarrollados. La preocupación por el calcio de los huesos en personas de edad avanzada y el crecimiento en los más jóvenes hacen que la leche y sus derivados sean actualmente el alimento más consumido en la vida moderna. Pero está justificado este consumo? Es realmente este producto de origen animal creado por la Naturaleza para el desarrollo de un ternero óptimo para la nutrición humana? Es cierto todo lo que la publicidad de las empresas lácteas nos cuenta sobre su producto?

El mito de la leche animal

La dietética oficial generalmente aconseja que se tome leche debido a su alto contenido en calcio.

(*) La afirmación es falsa, no por la palabra “contenido” (que tiene) si no por la palabra “alto”.

Me explicaré, 100 gramos de sésamo integral contienen 1.500 mg. de calcio de fácil asimilación, la leche entera tiene 120 de muy baja asimilación (12,5 veces menos).

También encontramos calcio en cantidades significativas en:
# Los frutos secos: almendras, avellanas, pistachos (pistachos), semillas de girasol, nueces….
# Verduras: perejil, col rizada, espinacas, brócoli, aceitunas, puerro…
# Legumbres: soja, garbanzos, lentejas…
# Cereales: copos de avena, de trigo…
# Frutas: higos secos, pasas, dátiles…

Toda el calcio añadido a a los alimentos convencionales, es calcio químico, esto quiere decir que el cuerpo lo detecta como injerencia externa y prácticamente tal como se toma se expulsa, no se asimila.

Por el contrario el calcio añadida a los alimentos biológicos debe ser orgánica, si no no pueden pasar el control y llevar sello, normalmente proviene de una alga (Lithothamnium Calcareum) el calcio orgánico el cuerpo la asimila muy bien.

Beneficios de la leche de vaca

Beneficios de la leche de vaca

La leche materna en el laboratorio

Por otro lado la leche materna es un alimento completo, ella sola es capaz de nutrir y hacer crecer un bebé.

Los análisis de laboratorio nos enseñan que tiene proteínas, grasas, carbohidratos, minerales y vitaminas, de una forma totalmente asimilable por el lactante. Por eso nos han hecho creer que si no tomamos leche, nos caerán los dientes, se nos desintegrarán los huesos y que los adolescentes no crecerán.

Lo que obvian es que la “lactasa“, que es la enzima que digiere la leche (la hace asimilable), pierde su actividad, en el intestino delgado, entre la edad de un año y medio y cuatro años. Esto es lo que hace que mucha gente note el café con leche estómago toda la santa mañana y también que la leche sea una fuente de alergias, de problemas cutáneos, digestivos, inmunitarios, de estreñimientos, diarreas y colon irritable, entre otros.

Además el sentido común nos dice que la leche es para los lactantes y que en la naturaleza los animales adultos no maman y menos de hembras de otras especies como nosotros de las vacas o cabras. El sentido común no engaña, la leche es para mamarla, de hecho en la que se ordeña empieza a deteriorarse a un ritmo vertiginoso.

El hombre lo soluciona esterilizando con temperatura, primero pasteurizado (74ºC. Durante 15 segundos y enfriando rápidamente a 4ºC.). Destruye los microorganismos no deseables, pero también vitaminas y enzimas necesarias para la digestión de las proteínas y últimamente se utiliza la UHT de larga duración (3 seg. a 150ºC. enfriar a 83ºC. y envasar) aquí ya lo matamos todo.

Y por si fuera poco, la homogeneizamos para mejorar la textura, este proceso se hace con unos agitadores que reducen y rompen las partículas de grasa, que hace que tengan capacidad de atravesar las paredes intestinales por capilaridad y que pasen a la sangre directamente, lo que puede provocar ataques al corazón a los grandes consumidores.

Se han descrito muchos problemas relacionados con la leche (que no con los lácteos, yogures, kéfir y los quesos que ya están pre-digeridos por las bacterias al fermentar, por tanto no entran en muchos de los razonamientos anteriores), la relaciona con problemas circulatorios, alergias, inmunosupresiones, diabetes juvenil, enfermedades otorrinolaringológicas, asma, acumulación de mucosidades (la leche favorece la producción de mocos) de hecho muchas patologías relacionadas con la garganta, nariz y oídos, como el asma y la sinusitis mejoran o desaparecen cuando se eliminan totalmente los lácteos de la dieta.

Sin embargo si se en decide consumir con moderación, sobre todo que sean leches o lácteos biológicos y así evitaremos consumir cantidades ingentes de antibióticos, hormonas y otras sustancias químicas añadidas al pienso de los animales.

Leches vegetales (en realidad son licuados)

La propuesta de la alimentación natural son los licuados o bebidas vegetales, popularmente mal llamadas leches (término propio únicamente por la leche materna o las animales).

Son varias las bebidas vegetales que se pueden encontrar en las tiendas de alimentación natural hechas de alimentos como frutos secos (almendras y avellanas), cereales (arroz, avena o espelta) o legumbres como la soja. No tienen aditivos.

Mezclándolas con copos de avena, trigo, o cualquier otro cereal (muesli), para el café con leche (queda bueno con cualquiera de ellas) o sencillamente como un vaso caliente reconstituyente a cualquier hora o bien fresquitas con té verde en verano son exquisitas.

Leches vegetales

Leches vegetales

Leche de soja

Se le llama leche por qué el cuajarse la hacemos el tofu o queso fresco de soja. Es la bebida vegetal más rica con proteínas, menos grasa y por lo tanto baja con calorías. Es rica en lecitina, sustancia que nutre los nervios y ayuda a disminuir el colesterol en la sangre. Esta en concreto si no es consume biológica, seguro está hecha con soja transgénica.

También es rica en estrógenos aliviadores de los síntomas de la menopausia

Leche de arroz

Es muy refrescante y muy digestiva, ideal para personas con digestiones lentas o estómago delicado. Aporta magnesio y ácidos grasos poliinsaturados que mantienen limpia la circulación sanguínea de depósitos de grasas, es hipotensora, antidiarreica y depurativa. Es la bebida vegetal más recomendada para personas con problemas de alergias y la mejor para tomar los veranos.

Leche de avena

La avena es un cereal de grandes propiedades nutritivas, a destacar los ácidos grasos esenciales, el alto contenido en vitamina B1 (tiamina: ayuda a las células del cuerpo a convertir los carbohidratos en energía), hierro, manganeso y oligoelementos.

Tiene un sabor delicado y textura cremosa por lo que también se utiliza para espesar cremas, salsas e incluso para hacer mayonesa sustituyendo el huevo.

Es la leche más recomendada para personas que padecen insomnio y alteraciones digestivas de origen nervioso. Ayuda a serenar gracias al aporte de vitaminas del complejo B y además combate con eficiencia la retención de líquidos.

También es recomendable para quien practique deporte, excursionismo y para personas de la tercera edad.

Leche de almendras

Podemos encontrarlas tanto en pasta (para diluir) como en tetrabrick a punto de consumir.

Estas dos bebidas al proceder de frutos oleaginosos son mucho más energéticas, aportando más calorías y azúcares de rápida absorción.

Por otro lado son una excelente fuente de minerales como el calcio, el fósforo, el potasio así como de vitaminas A y B5.

Es importante evitar las que están azucaradas y preferir las que están sin edulcorar.

Son las bebidas vegetales especialmente indicadas para niños, adolescentes, convalecientes y madres lactantes.

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