La vida con menos sal es más sabrosa

¿Abusas de la sal? Entiende por qué vale la pena revisar tus hábitos en la mesa. Tus arterias y tu salud te lo agradecerán. La vida con menos sal es más sabrosa.

El sodio, en la medida adecuada, es necesario para el organismo humano. Junto con el potasio, contribuye a mantener el equilibrio de la cantidad de agua en las células y el flujo normal de sangre. Sin embargo, su consumo en exceso está relacionado con el aumento en el riesgo de enfermedades crónicas, como la hipertensión y los problemas cardiovasculares y renales, responsables por el 63% de las muertes en el mundo. Por si fuera poco, un tercio de estas muertes se produce en personas con edad inferior a 60 años.

Es preciso tener conciencia de estos datos, una vez que el sodio está presente a diario en nuestra dieta. En casa, nosotros lo consumimos en forma de cloruro de sodio, la popular sal de cocina; sin embargo, también debemos de tener en cuenta que el mineral también es utilizado en la gran mayoría de los alimentos industrializados. Por eso, es preciso vigilar el menú doméstico y la elección de productos que llevamos a casa.

La cuestión es tan grave que motivó un acuerdo, en 2011, entre el Ministerio de Salud y la industria alimentaria. Como resultado, se sabe que, hasta ahora, han sido retiradas 14,89 mil toneladas de sodio de los productos industrializados. La meta es la reducción de 28,56 mil toneladas para el 2020. Sin embargo, el mineral seguirá siendo utilizado. Por eso, antes de comprar un alimento industrializado, se debe optar por artículos en los que esté menos presente. La lectura de la etiqueta, por lo tanto, es crucial.

Atrévete a consumir menos sal

Atrévete a consumir menos sal

¿Cuánta sal consumimos?

Para tener una idea más precisa de la cantidad de sodio que se consume, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la ingesta máxima diaria de 2 gramos, el equivalente a 5 gramos de cloruro de sodio — esto es, hasta 3 cucharadas de café rasas de sal de cocina.

Es importante que todos tengan conciencia del impacto que la disminución de sodio puede ejercer en nuestra salud. Si siguiéramos las recomendaciones actuales, reduciríamos en un 15% las muertes por accidentes vasculares cerebrales y en el 10% las muertes por infarto.

Vale la pena resaltar que la adopción de un nuevo estilo de vida, con reducido consumo de sal, depende exclusivamente de la actitud de cada ciudadano — y esto se extiende a nuestras familias y a nuestros hijos, sobre las cuales, por cierto, tenemos una inmensa responsabilidad. ¿Vale la pena el esfuerzo? ¡Claro que sí! Con certeza, la vida con menos sal es mucho más sabrosa.

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