Intolerancia a la lactosa

La intolerancia a la lactosa es un problema que afecta a buena parte de la población mundial, la cual se ve imposibilitada para consumir leche por los estragos gastrointestinales que les causa este nutriente.

La leche y la lactosa

¿Qué es la lactosa? La leche, como todo alimento, está compuesto por agua y nutrientes, aunque a diferencia de un trozo de carne, una rebanada de pan o un grano seco, ésta contiene agua en más de un 80%; el restante son los nutrientes en sí mismos, o sea, las proteínas, las vitaminas, los minerales, las grasas y los carbohidratos. Estos últimos también conocidos como azúcares.

Pues bien, así como la maltosa es el azúcar característico de la malta y la sacarosa es el azúcar de la caña, la lactosa es el azúcar de la leche. Es interesante apuntar que la lactosa es exclusiva de la leche, pues no se encuentra en ningún otro alimento conocido. Todas las leches originarias de mamíferos tienen carbohidratos, unas más, otras menos.

Intolerancia a la lactosa

Intolerancia a la lactosa

Funciones de la lactosa en el organismo

Desde un punto de vista bioquímico, la lactosa es un disacárido formado por dos monosacáridos o azúcares simples, la glucosa y la galactosa. Este carbohidrato tiene su importancia para nuestro organismo, pues cumple las funciones siguientes:

  • En primer lugar, la lactosa provee de energía al organismo.
  • Favorece el desarrollo de ciertas bacterias conformantes de la flora intestinal.
  • Estimula la absorción de calcio y fósforo.

Intolerancia a la lactosa

Consumida la leche, llegará en su momento al intestino, donde sus nutrientes, entre ellos la lactosa, serán descompuestos para ser absorbidos y asimilados por el organismo. Y esto porque el organismo sólo aprovecha los nutrientes si se encuentran divididos a su mínima expresión; así pues, un disacárido como la lactosa no es aprovechable si no está fraccionado en monosacaridos. Ahora bien, la descomposición de la lactosa, en una situación normal, es llevada a cabo por la acción de la enzima lactasa; la cual, mediante un complejo proceso químico, busca romper la unión existente entre los dos azúcares simples conformantes de la lactosa: la glucosa y la galactosa. Este es el proceso normal, pero si la enzima lactasa no actuara o no estuviera presente, serían las bacterias intestinales las que se encargarían de desdoblar a la lactosa, aunque no muy eficientemente que digamos, pues mientras en presencia de la lactasa la digestión es limpia, o sea, sin residuos, en el caso de que no actuara la lactasa, la digestión sería muy turbulenta, pues en ésta se obtendrían residuos de hidrógeno, además de otras varias sustancias, las cuales traerían consecuencias tan notorias como: el meteorismo (gases), los molestias de estómago y diarreas. Y esto es precisamente lo que ocurre con las personas que por una cuestión genética o bien con el paso de los años les falta la enzima lactasa y no pueden digerir normalmente la lactosa.

El porqué de la intorelancia a la lactosa

Todo mamífero recién nacido sólo puede alimentarse con leche, y el hombre no es la excepción, así que al nacer, se viene al mundo con la lactasa, la enzima que desdobla o hidroliza (así dicen los químicos) la lactosa. Sin embargo, una vez superados los 2 a 4 años de vida, los humanos pierden esta habilidad, y cada vez en el organismo hay menos enzima lactasa. Se cree que el origen de la intolerancia humana a la leche, viene desde los primeros instantes en que el hombre descubre las posibilidades alimenticias de otros alimentos.

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