Germinados. Un menú vegetariano original

No sólo los brotes de soja o alfalfa son comestibles. Gran cantidad de granos que pueden hacerse germinar en el hogar y resultan exquisitos, además de constituir una fuente nutricional de gran riqueza.

Estamos ante un germinado cuando la semilla, tras ser sometida a los efectos del sol y el agua, crece y comienzan a surgirle raíces, por un lado, y un tallo blando con hojas muy pequeñas, por el otro. Estas plántulas están llenas de vitaminas, minerales, oligoelementos, enzimas y otras sustancias biológicas activas que corrigen las carencias provocadas por la alimentación moderna, y ayudan a los vegetarianos a nutrirse mejor. Esto, porque los germinados constituyen un alimento completo y, lo que es más fantástico, se pueden obtener en casa con un mínimo esfuerzo.

Los germinados se digieren y se asimilan fácilmente por el organismo, y proporcionan una alimentación barata y de calidad. Además, se pueden cocinar platos deliciosos, muy originales y tremendamente sanos.

El proceso de germinación significa para la semilla una actividad metabólica sumamente intensa. En ella, las sales minerales se multiplican y se sintetizan abundantes vitaminas y fermentos. La soja germinada dobla su contenido en vitamina A en 48 hrs., lo aumenta en un 280% en 54 hrs., y en un 370% en 72 hrs.. La vitamina C del trigo germinado aumenta en un 600% en los primeros días de su germinación y la vitamina E se triplica en cuatro días. Como los germinados se comen crudos, estas vitaminas no se pierden antes de ser consumidos, al revés de lo que sucede con muchos otros alimentos.

Germinados

Germinados

HÁGALO USTED MISMO

Primero, deben lavarse los granos y ponerse en un pote cuya tapa esté agujereada. Deben ocupar no más que un tercio o un cuarto de la capacidad del recipiente, ya que aumentarán de tamaño después. Se vierte agua hasta llenar el recipiente y se guarda en un lugar oscuro

La duración de esta etapa de remojo depende de la especia de grano, ya que mientras una semilla de girasol descascarillada puede germinar después de 4 horas, un garbanzo necesita unas 24 horas de inmersión. Otras semillas que requieren un remojo largo (de 12 a 24 hrs.) son azuki, mungo, alubias y garbanzos; las de remojo medio como el trigo, fenogreco y lentejas necesitan entre 10 y 12 hrs, y otras necesitan sólo unas 4 hrs., como el girasol descascarillado, la alfalfa y el sésamo.

Transcurridos esos tiempos, el recipiente se coloca boca abajo para hacer escurrir el agua. Después se enjuagan los granos dos o tres veces al día con agua fresca, aunque no demasiado fría. Importante es dejar el recipiente boca abajo unos 45 minutos después de cada enjuague. Al cabo de unos días, los llamados greminados están listos para ser consumidos.

Los brotes mismos, requieren algo más de esfuerzo. Para cultivarlos se necesita una bandeja de plástico de unos pocos centímetros de profundidad, tierra vegetal, mantillo orgánico sin abono químico y una regadera con pulverizador. Las semillas se remojan como en el proceso de germinación, para luego esparcirlas sobre la bandeja, a la cual se le ha puesto la mezcla de tierra y mantillo, y se ha comprimido. La idea es que las semillas no queden una sobre la otra, de modo que al pulverizar con agua, todas reciban lo que necesitan.

El próximo paso es cubrir la bandeja con una lámina de plástico negro o con otra bandeja para mantener la humedad y proteger las semillas de la luz. Se debe comprobar día a día el grado de humedad. No debe estar muy húmedo (puede crearse moho) ni muy seco. Al cabo de tres a cinco días, se deja que la luz llegue a los brotes, pero no una luz directa durante los primeros días, hasta que tengan unos 2 a 3 cm de altura al menos.

Con este sistema se puede plantar trigo, girasol sin descascarillar, alforfón, berro, mostaza, fenogreco, lentejas, guisantes, etc…

Otro método de cultivar brotes sin utilizar tierra es llenar una bandeja con agua tibia hasta 1 cm por debajo de la superficie de una rejilla que se coloca en la parte superior, y disponer las semillas empapadas encima de ella (deben haber permanecido en remojo durante las horas necesarias), en una sola capa. Se tapa la bandeja durante tres días, y luego se expone a la luz. Se añade agua hasta el nivel de la rejilla (el agua debe tocar entonces la rejilla), y se riega con vaporizador de vez en cuando.

Después, se guarda la bandeja en un lugar ventilado pero aunque sin corrientes de aire, con el fin de que no salga moho. Entre los brotes más usuales que pueden cultivarse de esta manera están el girasol sin descascarillar, el alforfón, el berro, la mostaza, el trigo, las lentejas y el fenogreco.

Y AHORA, ¿QUÉ HACER CON MIS BROTES DE GERMINADOS?

Comerlos, claro. Existen muchas maneras de consumir y saborear los germinados. He aquí algunas recetas, obtenidas de la “Guía de los Nuevos Alimentos” (Ediciones Tikal).

Gazpacho con girasol germinado

1 kg de tomates maduros.
Medio pepino pelado.
Un apio pequeno.
Perejil al gusto.
1 taza de girasol germinado y triturado.

Se pelan los tomates. Se tritura todo con la batidora y se sirve frío.

Trigo fermentado

Se ponen tres cucharadas soperas de trigo germinado y triturado en 1 litro de agua. Se deja fermentar durante 24 a 36 h, se cuela y se tiran las semillas.

EI preparado se bebe solo o con un poco de miel.

Canapés con alfalfa

1 endivia grande.
4 cucharadas de alfalfa germinada.
Salsa de zanahoria con avellanas al gusto.

Se limpian las hojas de la endivia. Se mezclan la alfalfa y la salsa, y con ello se rellenan las hojas de endivia.

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