Frutas cítricas para perder peso

Limón, mandarina, pomelo y compañía ayudan a perder peso, gracias a una sustancia especial.

Además de la potente acción antioxidante de la vitamina C, las frutas cítricas son fuentes de sinefrina, un termogénico natural. No en balde, esta sustancia que figura entre los principales componentes de varios suplementos que prometen acelerar el metabolismo.

Se encuentra principalmente en la cáscara de la naranja-amarga, la sinefrina aprovecha la rotura de las moléculas de grasa para producir energía. “Pero no vale la pena pensar que esto sustituye a la práctica regular de la actividad física o los demás cuidados relacionados con la alimentación”, señala la nutricionista Gabriela Zugliani, de São Paulo.

Otro aviso importante tiene que ver con la cantidad ingerida. Como la sinefrina actúa en el cerebro, en exceso puede aumentar la presión arterial, sobrecargar el corazón y causar dolor de cabeza. Sin embargo, estos efectos están prácticamente restringidos a las pastillas, que tienen altas dosis de la sustancia. “La suplementación requiere el acompañamiento de un profesional, que va a evaluar la condición y las necesidades de cada persona”, dijo Gabriela.

Para gozar de tal beneficio, sin poner en juego la salud, la nutricionista aconseja que el consumo de las frutas cítricas se distribuye a lo largo del día, en un máximo de dos de las cinco porciones recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Nada de dejar la manzana, el plátano y la compañía de lado, ¿eh?

Naranjas, limas, limons y pomelos

Naranjas, limas, limons y pomelos

¿El zumo de naranja engorda?

Otra buena noticia: según un artículo brasileño, firmado por investigadores de la Universidad Estadual Paulista (Unesp), el jugo de naranja convencional, comúnmente en desuso entre quien desea perder peso por ser un tanto cargado de azúcar, no engorda.

Después de dividir en dos grupos, de 78 personas que estaban en una dieta de restricción calórica y observarlas durante 12 semanas, los expertos no registraron diferencias relevantes entre la clase que excluía la bebida en cuestión y la que tomó 500 mililitros de ella todos los días — la mitad en el almuerzo y la mitad de la cena. Y más: tampoco aumenta la glucosa en sangre de los voluntarios. El zumo promovió mejoras en la sensibilidad a la insulina y en la calidad nutricional del menú como un todo.

No se trata que abusemos de esta bebida; pero, sin duda, puede formar parte de una rutina balanceada y — ¿por qué no? — de nuestra dieta orientada a perder peso.

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