Falsos mitos en torno al running

CORRER AUMENTA EL APETITO

Son varios los estudios de fisiología que han logrado demostrar que, por el contrario, el esfuerzo físico regular provoca en el organismo un aumento de la sensibilidad a la leptina, hormona que conduce a la liberación de células grasas y funciona como un “aviso” de que el organismo no necesita comer. Por otro lado, se observa un aumento gradual en la cantidad de amilina en sangre, que minimiza bastante la sensación de hambre.

Por supuesto que todo este marco teórico presente aquí sólo ocurre cuando el corredor sigue un esquema de sesiones de carrera a lo largo de varias semanas y nunca en las primeras dos o tres, período donde se puede ingerir mayor cantidad de alimentos.

LAS HORAS DE LA MAÑANA SON LAS MEJORES PARA CORRER

La mayoría de los estudios concluye que no, pues, de mañana, el organismo necesita de “algo de rodaje” para poder disfrutar de un mejor rendimiento muscular. No será por casualidad que existen más posibilidades de que aparezcan lesiones en los atletas que entrenan al principio del día, frente a los que lo hacen al final del mismo.

LOS MÚSCULOS SE CONVIERTEN EN GRASA CUANDO SE DEJA DE ENTRENAR

Aquí está una idea completamente equivocada. Recientes estudios del equipo del Dr. Brian Udermann, de la Universidad de Wisconsin (USA), demuestran que la práctica de ejercicio físico regular “ordena” a las células “madre” motivar su actividad en el tejido óseo. Como en la médula ósea se forman las células sanguíneas, provoca el aumento del número de glóbulos rojos, lo que facilita, en gran medida, el transporte de oxígeno a los músculos. En el caso de que estemos ante personas sedentarias que tengan poca movilidad diaria, la médula ósea va a producir grasa.

Siendo así, es más fácil que se presenten enfermedades como la anemia. Cuando se deja de practicar regularmente actividad física, el organismo comienza, poco a poco, a tener “esquemas” de actuación gradualmente similares a los de los ciudadanos sedentarios, siendo normal que los ex-atIetas engorden fácilmente si no tienen cuidado con su alimentación.

PARA PROGRESAR, LO IDEAL ES INSCRIBIRSE EN MUCHAS PRUEBAS

Mal. Esfuerzos máximos, incluso para los atletas de menor condición física, obligan al organismo a fases de recuperación. Si el deportista corre todos los fines de semana en un intento de hacer el 100%, acaba por caer en situaciones de fatiga crónica. Conclusión: no se mejora ni se retrocede, pero puedes afectar tu salud en términos de la tan necesaria regeneración orgánica. Cualquier corredor consciente debe contenerse y ser moderado. Es bueno tener presente la regla que estipula el medio día de descanso activo por cada kilómetro recorrido en la competición.

CORRER CON REVESTIMIENTOS PLÁSTICOS AYUDA A PERDER MUCHO PESO

Lo que se va a perder en mayor cantidad son líquidos y sales minerales, los cuales, una vez terminado el entrenamiento de carrera, deberán ser repuestos rápidamente, para evitar el peligro del deportista de caer en un estado de deshidratación crónica. Recordamos que la pérdida de líquidos en pleno esfuerzo sucede porque el organismo, a medida que el cuerpo se va calentando, tiene la necesidad imperiosa de que se enfríe y, de ahí, comenzar a sudar en mayor o menor abundancia. Es evidente que, en el caso de que el deportista no reponga tales pérdidas de líquidos, estará poniendo su salud en riesgo.

EL ESFUERZO ES EL MISMO, TANTO SI SE CORRE 30 MINUTOS EN LA CINTA DE CORRER O EN LA CARRETERA

No, es algo muy diferente. Bajo el punto de vista psicológico, el esfuerzo en la cinta de correr es mucho más exigente, incluso cuando se están viendo videos. En el camino, la “mente” está más despierta y ello obliga a que el deportista tenga noción de que el tiempo de esfuerzo pasa más rápido. Si, a nivel cardiovascular, las cargas pueden ser similares, mecánicamente hay diferencias. El atleta, en la cinta, sólo tienes que levantar los pies para quedarse con la noción de que está avanzando; en el camino, tiene que presionar el pie contra el suelo para poder ganar cada metro del recorrido.

Conclusión: el esfuerzo de empuje en el camino es muy superior al requerido en la alfombra.

Algunos falsos mitos en torno al running

Algunos falsos mitos en torno al running

EL SECRETO DEL PROGRESO ESTÁ EN LOS ENTRENAMIENTOS DUROS

No, el secreto pasa por la regularidad de los entrenamientos. Si son diarios, aunque sea por poco tiempo, los beneficios fisiológicos serán más duraderos que realizar sesiones de carrera muy separadas unas de otras y, después, quedarse quieto dos en tres días. La regularidad es la clave del éxito, ya que el hábito obliga al organismo a asimilar las cargas de esfuerzo. Un detalle: lo ideal es alternar un día más o menos fuerte con otro débil. Por ejemplo, en uno de ellos, correr 8 km, y en el otro, 6; lo que permitirá mantener una mejor adaptación orgánica.

CORRER POR LA MAÑANA LLEVA A LA PÉRDIDA DE MÁS CALORÍAS

La pérdida de calorías es igual a cualquier hora del día, aunque en la mañana la temperatura del cuerpo es ligeramente más baja y, teóricamente, la pérdida puede ser ligeramente diferente. Sin embargo, en términos generales, y en cuanto a los niveles de vitalidad, es un factor que no debemos de tomar en cuenta. La situación puede ser diferente si el corredor comienza la sesión de entrenamiento en ayunas o ingiriendo sólo un vaso de agua, pero en estos casos, hay que hacer una adaptación gradual del esfuerzo físico para poder realizar la carrera dentro de los parámetros de seguridad.

LA MUSCULACIÓN CONTROLADA AYUDA A ADELGAZAR

Esta es una gran verdad, pero siempre que el tipo de fuerza aplicado sea ligero, esto es; preferir un mayor número de repeticiones con cargas ligeras y no hacer ejercicio con pesos elevados y realizar dos o tres repeticiones. Importa también señalar que un kilogramo de tejido muscular obligará a consumir aproximadamente 35 calorías por día (en situación de reposo), mientras que la misma cantidad de tejido graso sólo obliga al organismo a gastar 6 calorías; por lo tanto, si comparamos dos personas con idéntico peso, pero uno de ellos con más porcentaje de masa muscular, se observa que este último, incluso en reposo, gasta casi seis veces más calorías.

Otro dato curioso en la problemática de la llamada fobia de pérdida de peso. Está plenamente comprobado que ingerir comidas lenta y pausadamente, permite una más fácil pérdida de peso en comparación con los individuos que comen rápidamente sus comidas.

Mas informacion sobre este tema

Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Uso de cookies

DietasSanas.es utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies