¿Es posible criar a un bebé vegetariano?

A la hora de introducir los alimentos sólidos en la dieta, surge la duda: ¿cuál es la más indicada? ¿Al mantener al niño alejado de las carnes, faltarán nutrientes? A continuación resolvemos estas y otras dudas.

Los primeros años de la vida de un niño son cruciales para asegurar las bases para una buena salud. Los padres, responsables de mantener una alimentación equilibrada para los bebés, suelen tener esta duda: si siguen una dieta vegetariana, ¿pueden extender esta costumbre a los hijos?

La respuesta es sí.

Cuando los bebés crecen y comienzan a ingerir alimentos sólidos, necesitan de nutrientes que se encuentran en los vegetales. El único de origen animal, la vitamina B12, puede ser suplida desde edad temprana y con total seguridad. La familia que opta por una alimentación vegetariana, ya desde el primer año de vida del hijo, garantizar la presencia de vegetales en cantidad, variedad y calidad adecuadas al bebé. Los padres deben estar atentos a las calorías ofrecidas, recordando que los vegetales suelen ser menos calóricos. Y añadir buenas fuentes de proteínas, como las semillas oleaginosas y las legumbres, siempre siguiendo el ritmo de introducción de estos nuevos sabores a la dieta del niño.

Una dieta vegetariana para bebés, o para cualquier otra persona, requiere planificación. Y los riesgos asociados a ella no son mayores que los asociados a una dieta omnívora mal planificada – por ejemplo, cuando un niño tiene alergia a un alimento en particular, el problema se manifestará independientemente de la dieta elegida. Por cierto, lo que observamos son ventajas: el riesgo de intoxicación es reducido (ya que la mayoría de los casos surge por alimentos de origen animal), la digestión es más fácil y es recurrente que padres de hijos vegetarianos informen que se enferman mucho menos de ciertas enfermedades comunes en la infancia, en comparación a los otros niños que ingieren carnes y afines.

Esto se debe a que la dieta vegetariana es la más rica en minerales, vitaminas, antioxidantes y fitoquímicos (sustancias protectoras del organismo), además de colaborar al mejor funcionamiento de la flora intestinal del niño y del bebé.

Se cree que los vegetarianos viven más tiempo y con mayor calidad de vida, ya que tienen menos posibilidades de desarrollar enfermedades crónicas y degenerativas, como insuficiencia cardíaca, diabetes, obesidad, hipertensión y algunas formas de cáncer. Ese niño tendrá mayor probabilidad de ser un adulto vegetariano y, con ello, podrá seguir gozando de estos beneficios. Considerando que la opción favorece al medio ambiente (con la disminución de gases causantes del efecto invernadero, por ejemplo), esta familia también podrá disfrutar de la vida en un planeta más sano.

El niño, aunque se esté desarrollando, no siente la falta de la proteína animal en particular. Su cuerpo puede tener carencia de proteína de origen vegetal o animal, y acabar sufriendo de desnutrición y mal desarrollo físico, cognitivo y estructural. Sin embargo, con la oferta adecuada de proteína vegetal, que contiene todos los aminoácidos esenciales, no hay problema.

Por ello, en conclusión, una dieta vegetariana con moderación y preparada de forma saludable, es importante para el bebé; ayudándolo a desarrollarse saludablemente.

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