El hierro como nutriente esencial para nuestro ser

El hierro es entre los minerales que mayor relevancia tiene en la alimentación, y cuya falta, a pesar de vivir en una sociedad occidental, está bastante extendida. Este micromineral participa en la capacitación de la hemoglobina, los glóbulos colorados y otras actividades enzimáticas del organismo, almacenándose en el hígado, el bazo y la médula ósea.

Su origen puede ser animal, entonces se llama hierro hémico, y lo consumimos con las carnes rojas, las vísceras y la yema de huevo, más asimismo puede proceder de los vegetales (hierro no hémico), singularmente de las legumbres, las hortalizas de hojas verdes y el salvado de trigo. Mas no todo el hierro que consumimos se metaboliza, es conveniente ingerirlo con Vitamina C, mientras que existen algunos comestibles que difieren su asimilación, como el té, el café, la leche de cabra o bien la clara de huevo.

La falta de este mineral produce, entre sus efectos más conocidos, anemia, mas asimismo mala síntesis de las proteínas, deficiencia inmunitaria, acreciento del ácido láctico y la noradrenalina o bien enfermedades cardiopulmonares. Si la hemoglobina se ve reducida, por si fuera poco, nos hallamos con capacidad menor de aprendizaje en los pequeños, tal como debilidad y falta de hambre.

Alimentos con alto contenido en hierro

Alimentos con alto contenido en hierro

Cuando falta hierro, la sangre tiene menos hemoglobina de lo normal: este es el pigmento que le da su color colorado a la sangre, y se forma de proteína ligada con hierro. La médula ósea genera continuamente los eritrocitos precisos para restituir los que mueren de forma natural, y para esto precisa hierro.

Está comprobado que en los países industrializados, entre el doce y el dieciocho por ciento de las mujeres son anémicas, y no necesariamente por no consumir las cantidades convenientes de hierro: ciertas formas de hierro se absorben mejor que otras, y determinados comestibles complican su metabolismo.

Las mejores fuentes de hierro incluyen la carne roja (hierro hémico), mientras que las verduras de hoja verde obscuro o bien legumbres (hierro no hémico) se absorben peor. Si conjugamos en una comida estos elementos, así como frutas frescas y hortalizas ricas en vitamina C, facilitamos la metabolización de este micronutriente.

Incluso de esta manera, los humanos no absorbemos más que un diez por ciento del hierro consumido en la alimentación; las mujeres, debido a la regla y el embarazo, y los pequeños en desarrollo, requieren aportes auxiliares.

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