Ejercicios para los que no es necesario ir al gimnasio

El trabajo continuo, las preocupaciones y una vida demasiado ajetreada tanto en lo profesional como en lo personal, nos impide tener un organismo a prueba de bomba, preparado, a punto para padecer todas nuestras idas y venidas. Sin embargo, debes de estar dispuesta a aceptarlas y seguir rindiendo al cien por cien.

En estas fechas veraniegas, pensamos el modo de estar en forma en el menor tiempo posible para disfrutar las horas libre con los deportes y aficiones favoritas sin fatigas ni cansancios, en perfectas condiciones.

Aunque nuestra figura no nos obsesione y, ni tan siquiera, se convierta en nuestro objetivo a batir para reducir sus dimensiones, estar en buena forma puede convertirse en un juego siguiendo unas claves sencillas.

Trucos sin gimnasia

Sólo con una ligera dieta que controle nuestra alimentación empezaremos a perder la grasa que nos sobra. A partir de los 30 años, la capacidad de bombeo del corazón decrece de un 6% a un 8% al año, la presión arterial aumenta de un 5% a un 6% y se pierde de un 3% a un 4% de masa muscular cada 10 años. El ejercicio moderado diario retrasa esos procesos.

Andar y nadar están considerados como los mejores y más completos ejercicios. Con la natación las piernas, los glúteos, la espalda, los brazos, y los abdominales se implican. Cuando caminamos, las piernas, glúteos y abdomen se ejercitan. Ambos ejercicios activan la circulación sanguínea y ayudan a fortalecer considerablemente los músculos y, por consiguiente, evitan que nuestra masa muscular se descuelgue a sus anchas. Es el primer paso para controlar el cuerpo y las dimensiones que ocupa. Además consumimos de 500 a 600 calorías por hora.

Realizar un ejercicio diario moderado, bien sea caminar, estimula los pulmones y el corazón, previene los trastornos cardiocirculatorios y reduce el nivel de grasa en la sangre. Es bueno que sepas, además, que la grasa del tronco se elimina antes que las de las extremidades. No conviene desesperarse antes de tiempo.

Para las que elijan la playa les será más fácil, ya que pueden combinar ambas actividades. Andar o correr por la arena constituye el mejor masaje para la planta de los pies y las piernas.

Y, ya que estamos al borde del mar, conviene recordar que no es bueno entrar en el agua de golpe. No hay nada como refrescarse primero y meterse poco a poco. El frío contrae de manera inmediata los vasos sanguíneos, y el corazón se ve sometido rápidamente a un esfuerzo inesperado al que debe hacer frente sin estar preparado. ¡Cuidado con los sobresaltos!

Ejercicios en casa

Ejercicios en casa

Ejercicios divertidos

Excepto nadar, no conviene hacer ejercicio los días más calurosos y húmedos, ya que el cuerpo tiende a recalentarse en exceso. Después de hacer ejercicio, no se deben beber líquidos demasiado fríos, porque el organismo puede reaccionar de manera inesperada y provocar algún tipo de malestar.

Ya sabemos que las bicicletas son para el verano, pero no está mal hacer uso de ellas en cualquier época del año. El placer de un recorrido en bicicleta sin necesidad de batir récords, significa una buena carga de oxígeno, incluso una vez terminado el paseo. Nuestros pulmones nos agradecerán este esfuerzo moderado, ya que se regenera el oxígeno de nuestro organismo.

Hay que tener en cuenta que para recuperarse después de un ejercicio violento, lo mejor es no detener de golpe la actividad. Ayuda de una manera definitiva andar durante cinco o diez minutos en los que se recupera el ritmo cardíaco y la presión sanguínea.

Si montar en bicicleta no te seduce, jugar al tenis puede ser otra de las opciones. Ejercitando ambas actividades una hora, tres días a la semana se consumen al año 62.400 calorías.

Pero, para aquellas que no son demasiado apasionadas de los deportes, lo más sencillo son unos trucos o pautas para conseguir perder calorías sin darse cuenta. Por ejemplo, salir a dar una vuelta con el perro exige tres o cuatro paseos diarios; subir y bajar las escaleras dejando a un lado el ascensor ayudará a hacer un estupendo ejercicio.

Ejercicios en el sillón

Siempre está bien conocer pequeños ejercicios que ayudan a tonificar el cuerpo mientras se suceden tareas rutinarias. Para aquellas que pasan horas pegadas al teléfono, ejercitar los músculos de los brazos, levantando y describiendo círculos con un libro alternativamente, puede ser un estímulo a un esfuerzo mínimo pero que ayudará a mantener la cara interna del brazo, tan tendente a perder tersura, en su justa forma.

La presión de hombros y espalda tras una dura jornada puede verse aliviada con un sencillo ejercicio de tensión intentando que las paletillas se junten con los hombros echados lo más posible hacia atrás, el efecto de relax será inmediato.

Pero, si lo que quieres es alcanzar la relajación completa, lo mejor es tensar todo el cuerpo y luego relajar los músculos para que cada uno ocupe su puesto. Lo idóneo es empezar por los pies e ir deteniéndose en cada parte del cuerpo unos segundos, el resultado será palpable y las tensiones del día habrán desaparecido.

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