Ejercicios contra el exceso de peso: ¿cuál es el más indicado?

La actividad física ayuda, sí, a mantenerse en forma. Pero ¿cuál es el ejercicio más eficiente para adelgazar? Una especialista presenta sus descubrimientos sobre el tema:

Sabemos que la actividad física es una de las principales estrategias que excluyen el uso de medicamentos en el combate contra la obesidad y que los diferentes entrenamientos producen resultados más o menos acentuados en la pérdida de peso. En realidad, el impacto positivo de los ejercicios se extiende a los problemas asociados a los kilos de más.

Datos de nuestro grupo de investigación en la Universidad Federal de São Paulo demuestran que los adolescentes sedentarios, de 15 a 19 años, con un peso aproximado de 100 kilos, presentan alta prevalencia de otros riesgos a la salud: el 50% tienen exceso de grasa en el hígado, el 40% sufren con dificultades respiratorias, el 32% tienen el síndrome metabólico (una grave amenaza para la salud del corazón) y más del 90% se enfrentan a la alta probabilidad de desarrollar diabetes. Son hallazgos que refuerzan la necesidad de decir no al comportamiento sedentario.

Además de poner énfasis en el potencial en la realización de actividad física para reducir el peso corporal y los riesgos vinculados a él, también debe de tomarse en cuenta la cuestión: ¿cuál es la mejor intensidad del ejercicio? En nuestra línea de investigación hemos analizado dos tipos de entrenamiento moderado: el aeróbico (caminata en la cinta o la bicicleta ergométrica) versus el aeróbico, relacionado con la musculación. Después de un año en este programa de pérdida de peso, se observa que el entrenamiento combinado resulta en efectos más significativos en la reducción del riesgo cardiovascular – la prevalencia de síndrome metabólico cayó de 32 a 8% y de grasa en el hígado y la tendencia a la diabetes.

Algunos ejercicios contra el exceso de peso

Algunos ejercicios contra el exceso de peso

¿Qué quiere decir esto? El entrenamiento físico moderado y combinado ayuda a regular la liberación de leptina, la hormona que reduce la sensación de hambre y aumenta el gasto energético y que, en la obesidad, no actúa de forma adecuada, y aumenta los niveles de adiponectina, una sustancia que participa en el equilibrio del azúcar en sangre y el control de los procesos inflamatorios vinculados a la obesidad. Son mecanismos que ayudan a comprender cómo el ejercicio disminuye la exposición a la diabetes y a las repercusiones cardiovasculares.

Recientemente, se ha observado que el entrenamiento de intervalos, cuando intercalamos los ritmos de alta y baja intensidad, optimiza el gasto calórico y sus efectos después del ejercicio en sí. De esta forma, la modalidad surge como una estrategia viable para la reducción de la masa corporal.

Ahora, teniendo en cuenta el elenco de males ligados al exceso de peso, cabe resaltar la necesidad de una prescripción individualizada, precisa y segura de la actividad física. Y recordar, además, que los ejercicios deben ser seleccionados considerando también el placer que son capaces de proporcionar, y no la escasez o el sacrificio. Esto ayudará a asegurar que se mantengan a lo largo de la vida, lo que traerá más salud y menos enfermedades.

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