Dietas alcalinas

Tal y como dice el dicho “somos lo que comemos”. Los hábitos alimenticios de la sociedad sedentaria de hoy han producido en los individuos que disminuya la vitalidad y la calidad de vida, no solo por el hecho de que con sobrepeso todo demanda más esfuerzo, sino porque los alimentos no contienen los nutrientes adecuados. Hoy os hablamos de las dietas alcalinas.

El “estar bien” es un proceso integral del organismo, pues hay que cuidar muchos aspectos al mismo tiempo para que la máquina perfecta que es el cuerpo humano esté en completo equilibrio. En este sentido es fundamental cuidar cada aspecto de nuestra alimentación, no solo para controlar nuestro peso sino para optimizar el funcionamiento del mismo. Por esto lo importante antes de comenzar una dieta es establecer en primer término cuales son los elementos que están atentando contra el buen funcionamiento del cuerpo. Luego de esto, y siempre con la guía de un nutricionista, escoger una dieta que ofrece de un modo fácil y seguro para la pérdida de peso al tiempo que aumenta la energía y el bienestar general, pues todo está en el equilibrio.

¿Para qué sirven las dietas alcalinas?

Las dietas alcalinas son las indicadas para lograr este objetivo, pues su fin es, mediante el control de lo que ingerimos, lograr el equilibrio perfecto de todo el organismo. Para esto, en este tipo de dietas, es fundamental erradicar el consumo de alimentos ácidos que alteren el PH del cuerpo. El asunto con este tipo de dietas es que los alimentos que alteran el PH son los más abundantes en los hábitos alimenticios de la sociedad moderna, comenzando por el pan y el café.

Alimentación con dietas alcalinas

Alimentación con dietas alcalinas

El modo más indicado para comenzar una dieta alcalina sin traumas ni desmotivación es hacerlo paulatinamente. Como con todos los procesos naturales hay que dejarle tiempo al organismo para que se adecue a la nueva realidad, para que se adapte a los nutrientes que de los que va a depender en esta nueva dieta y elimine de forma natural los residuos de aquello que es dañino. Por este motivo es recomendable introducir alimentos neutros de a poco. Comenzando por el desayuno, en el que se puede sustituir el café por zumos de frutas naturales, el pan blanco por el integral, el queso añejo por cuajadas y así. Una vez el organismo se ha acostumbrado a los cambios en esta comida pasar a modificar los alimentos en el almuerzo y así hasta que toda nuestra dieta ha quedado alcalinizada. Este proceso puede durar varias semanas, pero el tiempo invertido va a verse recompensado por los cambios positivos en nuestro bienestar general.

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