Dieta rica en carnes, grasas y vegetales

Si alguna vez deseó vivir en un mundo en donde las grasas adelgazaran, sus sueños parecen haberse convertido en realidad, ya que una polémica y popular dieta rica en carnes, grasas y vegetales se puso de moda, primero en EE.UU. y rápidamente en el mundo entero.

La historia de Martha Rodríguez se parece a la de muchas personas hoy en día. Desde finales de agosto ha comido alrededor de 500 huevos en todas sus variantes posibles: batidos, revueltos, hervidos, Benedictinos, omeletts o pochés.

Si se queda en casa, Rodríguez los cocina con mantequilla o con la grasa de varias lascas de tocineta. Si los bate en un recipiente antes de echarlos a la sartén, la profesora de nivel secundario le agrega un poco de crema para lograr una mezcla suave. Al cocinarlos, les agrega otro tanto de queso Chedar. Si los come en un restaurante Rodríguez prefiere una omelette o tortilla con salchichas o cualquier otro tipo de queso o ambos inclusive. «Cuando se lo cuento a mis amigos me ponen cara de asco y la verdad es que las recetas no necesariamente suenan apetitosas pero he bajado 28 libras desde que comencé con este plan», dice orgullosa la mujer de origen cubanoamericano de 33 años.

El plan que Rodríguez se refiere es la tan popular dieta baja en carbohidratos y alta en proteínas y grasas.

«A cada lugar que iba oía hablar de esta dieta fabulosa con muchísimo entusiasmo: entre la gente que conozco del gimnasio, mis amigas y sus esposos, todos aseguraban que perdían peso con el menor esfuerzo«, afirma.

Rodríguez afirma que siempre fue «gordita» y que en realidad nunca me había preocupado demasiado por esto. «A diferencia de mis otras amigas nunca había estado metida en cada una de las dietas de moda con el afán de bajar de peso».

Hoy en día existen muchos tipos de dietas bajas en carbohidratos -Atkins, The Zone, Protein Power- y todas básicamente parten de la idea de que debido a que los carbohidratos demoran mucho en ser procesados por el organismo, el cuerpo eliminaría las grasas de manera más óptima si no los tiene cerca distrayendo esta función.

«Lo que ha funcionado de manera ideal para mí es consumir la menor cantidad de carbohidratos posibles sin dejar que esta restricción arruine mi vida y mi estado de ánimo», dice Rodríguez.

Según muchos especialistas en nutrición, la comida tiene un tremendo impacto en el estado de ánimo de las personas.

«El consumo de azúcares simples (postres, chocolates, caramelos) y carbohidratos, tiene muchas razones una de las más importantes es el hábito«, comenta Angie Placeres, dietista certificada del Baptist Hospital.

La dieta Atkins se basa en el consumo de proteínas

La dieta Atkins se basa en el consumo de proteínas

Placeres dice que muchas personas cuando se sienten deprimidas o de mal humor comen dulces buscando el balance químico que equilibre su estado anímico porque, entre otras cosas, los azúcares simples y los carbohidratos incrementan los niveles de serotonina en el cerebro. A esta hormona se le conoce por generar sentimientos de bienestar en las personas. No es casual que el uso de medicamentos como el Prozac aumente la producción de serotonina en el cerebro.

«Lo que sucede es que cuando los azúcares simples entran en la sangre se crea una reacción química conocida en inglés como high y que, 90 minutos más tarde, termina en un `bajón’ de carbohidratos», explica Placeres.

Cuando los niveles de azúcar en la sangre bajan, se produce una reacción de mal humor que el individuo trata de contrarrestar con más azúcar, fomentando una cadena de altibajos en el organismo.

«Es por eso que ninguna dieta que elimine grupos enteros de comidas es saludable», afirma Placeres. Según la dietista, el cuerpo necesita comer de todo de manera balanceada para evitar riesgos a largo plazo.

«El exceso de proteínas se traduce en grasa para el cuerpo: puede ser la que se ve en el espejo o la que se acumula en las arterias y aparece en forma de enfermedades arteriales o coronarias con los años», afirma Placeres.

Pero para Teresa y Pedro del Campo los beneficios de la dieta son más importantes que sus implicaciones. Su lema es simple: no pan, no pasta, no papas.

«Nosotros hemos creado una versión propia de la dieta del Dr. Atkins, fiel a sus preceptos pero basada en nuestros horarios y posibilidades económicas: comemos carne sin límites, pollo y pescado, preferentemente con mayonesa; vegetales pero no calabacines; muy pocas frutas, pero muchas nueces«, dicen.

La ironía más grande de la dieta de Atkins -y que se opone a muchos otros preceptos diéteticos- es que preconiza la adición de grasas a las comidas como una manera para que la dieta funcione mejor. Es decir que el aguacate, la crema batida o un recio aderezo de queso azul son bienvenidos en este programa.

«Lo que hemos encontrado como una manera de hacer la dieta más entretenida y llevadera es que no contamos los gramos de carbohidratos en la crema que le ponemos al café o el tanto de azúcar que contiene el aderezo de la ensalada«.

Los que promulgan las dietas de alto contenido proteico aseguran que mezclar adecuadamente es el secreto de su éxito. Carnes, pollo, pescado y proteína de soya, combinan bien con grasas como el aceite de oliva o aceite de pescado que le ayudarán a mantener su energía y la claridad mental.

Eduardo Fernández que trabaja para una firma de auditoría en la avenida Brickell, cuenta que en la cafetería de su edificio, donde almuerza cinco días a la semana, ordena el plato de ensalada de pollo (una suerte de emparedado sin el pan) o las hamburguesas sin el bun, o la ensalada César sin los croutons.

«Mis hábitos alimentarios han cambiado enormemente porque no puedo traicionar mi dieta sólo porque no estoy en casa: como espinacas en lugar de puré de papas, carne y costillas de cordero y en lugar de sushi, sashimi»

Fernández ha dejado de comer muchas cosas que antes le fascinaban y que no necesariamente son tan «saludables» bajo los estándares de los regímenes de no carbohidratos y asegura que no las hecha de menos.

«Lo que más extraño es el arroz: cualquier comida latina o la comida china no es lo mismo sin él«, afirma.

Lo que queda claro es que emprender cualquier dieta es definitivamente un juego sicológico y los expertos tienen un lema para todo aquel que se decida a emprender la difícil empresa: escuche a su cuerpo.

No le dé completamente la espalda a sus antojos (o cravings, como se les llama en inglés). Sólo esté seguro de que el objeto de su antojo se mezcle con otras comidas compatibles.

No se salte comidas. Más bien trate de comer frecuentemente, cada cuatro o cinco horas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

  • Responsable: Octavio Ortega Esteban
  • Fin del tratamiento: Controlar el spam, gestión de comentarios
  • Legitimación: Tu consentimiento
  • Comunicación de datos: No se comunicarán los datos a terceros salvo por obligación legal
  • Derechos: Acceso, rectificación, portabilidad, olvido.
  • Contacto: Octavio[arroba]kerchak.com
  • Información adicional: Más información en nuestra política de privacidad