Consumo elevado de proteína

Al parecer todos los fisioculturistas tienen un dogma en común: sentadillas pesadas, esteroides anabólicos (o creatina monohidratada para los atletas naturales) y lo más importante de todo: seguir una dieta alta en proteína.

Sin embargo, existen muchos mitos y falacias acerca de lo tan dañino que puede resultar el consumo elevado de proteína, al parecer es un concepto que al paso de los años aún no ha sido erradicado.

Aunque el problema surge al saber quién, o quiénes están originando este mito. En la mayoría de los casos, son las autoridades médico-nutricionales conservadoras, que argumentan que atletas como los fisioculturistas no necesitan consumir proteína extra. Estas autoridades conservadoras son las que hacen las reglas y deciden los estándares, en lo referente a las recomendaciones nutricionales para la gente común y corriente, por ejemplo: si les comentas que puedes usar dosis elevadas de vitamina C y algunos antioxidantes para prevenir posibles resfriados, padecimientos como el cáncer u otras enfermedades, inmediatamente mencionan que no hay estudios científicos que respalden estas afirmaciones, cuando en realidad hay docenas de ellos. Y si llegas a comentarles que estás siguiendo una dieta alta en proteína, debido a que practicas fisioculturismo, inmediatamente dicen algo así como: “No deberías seguir con esa dieta, no es necesario y además te vas a enfermar de los riñones“. Sin mencionarte al menos un estudio decente que respalde esas afirmaciones, por otro lado, esto no es excusa tampoco para justificar esos consumos irreales que ves en algunas revistas, acerca de fisioculturistas que siguen dietas que van de 400 a 600 gramos de proteína al día, así que en este artículo, analizaremos estos mitos.

Dietas altas en proteínas

Dietas altas en proteínas


Mito 1: los atletas no necesitan proteína extra

Aún no sé cuánto tiempo podrá transcurrir hasta que este mito desaparezca, incluso creo que hasta el lector común y corriente debe preguntarse: “¿Quién rayos cree en este mito?”

Pues la respuesta está en que un gran número de personas, incluso médicos muy bien educados y científicos, aún creen que es verdad. Tampoco hay que olvidar las recomendaciones dietéticas bajas en grasa y altas en carbohidratos que generalmente hacen cuando un paciente desea disminuir su porcentaje de grasa o sólo perder algunos kilos.

En las últimas décadas, los investigadores han descubierto algo que los fisicoculturistas han sabido desde siempre, llegaron a la conclusión de que las personas más activas, necesitan consumir proteína extra, ya que es necesaria para mantener la masa muscular en períodos de restricción calórica o para incrementarla fuera de temporada.

Uno de los más destacados investigadores, el Dr. Peter Lemon, afirma que los atletas que están involucrados en ejercicios de resistencia y fuerza, deben consumir de 1,7 a 1,8 gramos de proteína por kg de peso corporal. Muchos científicos en los últimos años han llegado a la misma conclusión que el Dr. Lemon, y así los requerimientos de proteína para los atletas que entrenan con pesas deben ser mayores que los recomendados para las personas sedentarias.

Bueno, ahora debemos saber cómo interpretar estos datos en la vida real. Digamos que tenemos como caso típico a un fisicoculturista que pesa 80 kg, de acuerdo a lo que mencionamos anteriormente, debería consumir cerca de 2 gramos de proteína por kg de peso, entonces 2 X 80= 160.

Este atleta debe consumir por lo menos 160 gramos de proteína al día, distribuidos en 5 o 6 comidas, aunque estos requerimientos pueden variar de acuerdo a la calidad de las proteínas consumidas, (valor biológico y balance de aminoácidos).

En resumen, las dietas altas en proteína son ideales para perder grasa, incrementar la masa muscular y de gran ayuda para los fisioculturistas que entrenan duro y desean alcanzar sus metas en poco tiempo.

Mito 2: las dietas altas en proteína son malas para los riñones

Este es otro mito que aún sigue vigente: un consumo elevado de proteína es muy dañino para los riñones. La verdad es que estas afirmaciones que vienen de la comunidad médica se basan en los resultados que se han observado en pacientes con una predisposición a padecer problemas del riñón.

Verás, una de las funciones del riñón, es la excreción de urea, (generalmente no es un compuesto tóxico), está formado por amonia, (un compuesto muy tóxico) que se obtiene de la proteína en nuestras dietas; las personas con problemas serios de riñón tienen dificultad para excretar la urea de sus riñones, así que se llegó a la conclusión de que las dietas moderadamente elevadas en proteína, eran dañinas para los atletas saludables.

Sin embargo, al paso de los años, aún no he conocido a ningún atleta que se encuentre en un estado óptimo de salud, que presente síntomas o padecimientos dañinos relacionados con una ingesta moderadamente alta de proteína.

Mito 3: todas las proteínas son iguales

¿Cuántas veces has oído esta afirmación ridícula? Desde luego que esto no sería de importancia en una persona normal que en su vida ha hecho ejercicio, pero la calidad de las proteínas es de suma importancia.

Las investigaciones han demostrado que las proteínas tienen diferentes funciones y propiedades muy interesantes. Por ejemplo: el concentrado de proteína de suero de leche tiene propiedades que ayudan a fortalecer tu sistema inmune, además, la proteína del suero de leche es excepcionalmente elevada en aminoácidos de cadena ramificada, que son los que se utilizan principalmente durante el ejercicio, y se ha demostrado que son indispensables en la dieta de todo atleta. Por otro lado están los nuevos concentrados y aislados de proteína del trigo, que tienen un contenido elevado de glutamina; el problema es que ha sido difícil ocultar su ya conocido sabor desagradable, pero ya existen en el mercado productos que tienen como ingrediente principal a la proteína de trigo, probablemente éste sea el fin de la paradoja acerca de cómo complementar tu dieta con L-glutamina extra y que no sea absorbida por tus intestinos antes de llegar a la sangre.

Entre las mejores fuentes de proteína que existen está el suero de leche, la proteína de los huevos enteros, la de los productos lácteos, la de la carne, pescado y pollo. Aunque la proteína de soja tiene algunos méritos y beneficios, tales como un costo muy bajo y propiedades que mantienen estable tu producción de T3 durante períodos de restricción calórica, aún no existe ninguna compañía al menos en México que la comercialice en su forma más pura. Ya existe un método de aislamiento para extraer la proteína de soja que se llama supro, así que si has pensado en utilizar proteína de soja, asegúrate que sea supro.

Y, la próxima vez que alguien te diga que todas las proteínas son iguales, no hagas caso y deja que continue con esa noción, estará muy lejos de llegar a su límite muscular y de alcanzar unos porcentajes de grasa bajos.

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