Cómo recuperarse después de entrenar

Después de haber entrenado para mantenernos en forma, es importante seguir unas pautas concretar para optimizar nuestra recuperación y obtener mejores resultados.

Reponer lo que ha perdido el cuerpo

Lo primero que tenemos que hacer después de entrenar es devolverle al organismo el líquido y las sales minerales que ha perdido. Un truco es pesarse antes y después del ejercicio y tomar un litro de agua por cada kilo perdido. También se puede enriquecer este agua con productos específicos para rehidratar el cuerpo o bebidas isotónicas que aporten sales minerales y algunos otros nutrientes.

Tras la hidratación también es importante reponer los hidratos de carbono. Hay determinados alimentos que nos pueden servir para ello, como la fruta o los productos lácteos, que les devolverán a los músculos el combustible que necesitan para funcionar adecuadamente. Finalmente también hacen falta proteínas. Un batido nutricional o algún otro tipo de suplemento proteico pueden servir para rematar y conseguir que nuestro cuerpo se recupere y empiece a sintetizar los nutrientes para recuperarse.

Al finalizar el ejercicio

Además de suministrar los nutrientes perdidos, es importante acabar bien el ejercicio. Para ello lo mejor es terminar con un trote ligero, estirar los músculos de nuevo como antes de empezar y no dejar pasar el tiempo para recuperar la hidratación. Con bebidas de recuperación se logra que los músculos duelan menos y el organismo está listo para seguir el ritmo natural del día más rápido. Si sentimos pesadez en los músculos, podemos utilizar vendas compresivas o dar un masaje. Así los relajaremos y nos sentiremos mejor.

Entrenar protege el cerebro

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Es importante llevar una vida saludable

Además de estos consejos, también es necesario hacer hincapié en lo importante que es tener una vida saludable después de hacer deporte. Ejercitarnos no nos da luz verde para cometer excesos, como fumar o comer de manera desequilibrada.

Lo primero que debemos hacer es atender la dieta, pero también es importante dormir bien. Dependiendo de cada persona, las necesidades de sueño varían, pero no podemos dejar de tener la costumbre de acostarnos a una hora prudente y si es necesario, echarnos una siesta después de comer, aunque no excesivamente larga, de unos 15 o 20 minutos. Nuestro cuerpo nos dirá qué es lo que necesita, y no dudará en pedirlo. Solo hay que saber escucharle.

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