Comer queso no eleva el riesgo de enfermedades cardíacas

Por el contrario: el consumo moderado puede beneficiar al corazón. Pero atención: las grasas vegetales parecen ser aún más beneficiosas.

Sabemos que mantener una dieta alta en alimentos con grasa no es la mejor manera de cuidar el corazón. Pero esto no tiene que ser motivo para evitar todo tipo de grasas, especialmente las que provienen de los quesos y derivados de la leche. Al analizar la influencia de estos productos en nuestro bienestar, los científicos de la Universidad de Reading, en Inglaterra, descubrieron que su consumo no está ligado al aumento en el riesgo de enfermedades cardíacas.

La afirmación viene apoyada por 29 estudios anteriores, consultados por los investigadores ingleses. Estos estudios proporcionaron datos de más de 930 mil personas – y computaron 93 mil muertes. Los investigadores analizaron la incidencia de enfermedades cardiovasculares, enfermedades coronarias y de muertes en los grupos de personas que ingirieron quesos y otros productos lácteos.

No se encontró ninguna relación entre el consumo de los productos lácteos y el riesgo de tener problemas en el corazón, de acuerdo con los científicos. Otro análisis, que considera exclusivamente el uso de productos fermentados, concluyó que el consumo moderado de queso puede, en verdad, disminuir el riesgo de problemas cardiovasculares. La ocurrencia de este tipo de enfermedad es 2% menor que al consumir aproximadamente 10g de grasa de productos lácteos por día.

Comer queso no aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas

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Para los investigadores, la clave está en la moderación. Por lo tanto, un consumo normal de derivados de la leche tendría un impacto “neutral” en nuestro bienestar. “Hay una amplia creencia de que los derivados de la leche, en general, pueden hacer el mal, pero esto es un malentendido. A pesar de ser algo muy difundido, nuestro estudio demuestra que es falso”, dice Ian Givens, uno de los autores de la investigación, en una entrevista con The Guardian. “El número de participantes, en especial, es capaz de proporcionar un panorama bastante completo de la asociación neutral entre los productos lácteos y el riesgo de enfermedades del corazón”, completa otra co-autora, Guo Jing.

De acuerdo con científicos de la Universidad de Harvard, el queso tiene un papel histórico de villano por cuenta del buen trabajo de posibles sustitutos: las fuentes no animales de grasa, que son más respetuosas con el corazón. En este sentido, los investigadores encontraron números bastante interesantes. Si cambiáramos las calorías de toda la grasa de derivados de la leche por aquellas que se encuentran en los vegetales, por ejemplo, el riesgo de enfermedades cardiovasculares se reduciría en hasta un 10%.

La caída es aún mayor si eliminamos las calorías procedentes de las grasas polisaturadas. Si tenemos como fuente de grasa sólo productos vegetales, nueces y semillas de calabaza, la disminución del riesgo podría ser de hasta el 24%.

Pero hay un gran problema: las porciones de vegetales deben ser mucho mayores para que la cuenta se cerrara y la sustitución compensase las necesidades del cuerpo. A efectos de comparación, para absorber la misma grasa suministrada por un vaso de leche de cabra, necesitaríamos comer alrededor de un kilo de repollo.

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