Bebe más agua para consumir menos calorías

Aumentar un poco la ingesta diaria de agua hace la diferencia a la hora de descargar el aumento calórico – especialmente cuando se trata de productos llenos de azúcar y grasa.

¿Alguna vez te han ofrecido un vasito de agua en situaciones habituales, como en el consultorio médico, en una tienda o en el salón de belleza? Porque la decisión de tomarlo puede ser benéfico para tu salud, especialmente si estás buscando bajar de peso.

Esto fue lo que concluyeron los científicos de la Universidad de Illinois, en los Estados Unidos, después de analizar el patrón alimentario de aproximadamente 18 mil personas. De acuerdo con la investigación, agregar de una a tres tazas de agua a la rutina propicia un mayor control sobre el apetito y una reducción de de alrededor de 70 calorías dentro del consumo diario.

Los estudiosos aún se dieron cuenta de que este aumento en la hidratación bajó, en paralelo, la ingesta de azúcar, colesterol y sodio. Para tener idea, quién tomó tres vasos adicionales de agua llegó a ver una disminución de 18 gramos de azúcar, 21 miligramos de colesterol y hasta 235 miligramos de sodio entrando en el organismo. En otras palabras, invertir más (y aunque de forma modesta) en H2O no sólo trae beneficios en términos de pérdida de peso; ya que las personas con el colesterol alto y tendencias a problemas cardiovasculares también salen ganando.

Beber agua

Beber agua

Es prudente señalar que estamos hablando aquí del consumo de agua pura, y no de otras bebidas, como refrescos y jugos envasados. Raquel Labonia, nutricionista de la WellMove Consultoría en Nutrición y Bienestar, alerta de que estas otras opciones proporcionan muchas calorías. Sin hablar del azúcar, el sodio, etc. Si consumimos con frecuencia este tipo de bebidas, es más fácil que se produzca el efecto inverso al que se ha apuntado en la investigación americana.

Pero, ¿de dónde viene ese poder de saciar del agua? Ruopeng An, epidemiólogo y autor del estudio, explica: “Su consumo hace que el estómago se dilate y, así, nos sentimos más satisfechos, lo que logra cesar el deseo por los alimentos calóricos”. Esto ayuda a entender por qué el consumo de azúcar cayó tanto entre quien apostó por el líquido transparente. Raquel aún nos recuerda que a menudo confundimos la sed con el hambre. Por esta razón, quién está siempre hidratado tiende a comer menos a lo largo del día – otro factor que contribuye a la economía de calorías, azúcar y colesterol.

A pesar de que el trabajo no evalúa en qué momento las personas que tomaron agua, Ruopeng An dice que una buena idea es beber antes de las principales comidas. Ahora bien, quien llega frente del plato con la sensación del estómago lleno, probablemente terminará por ingerir menos alimentos. El endocrinólogo Andrés Elías, del Hospital Sirio-Libanés de Sao Paulo, afirma que recurrir al agua después de la comida también tiene sus ventajas. Y es que ayuda a formar el bolo alimenticio, facilitando la digestión y la absorción de nutrientes. Por lo visto, aceptar ese vasito de agua sin pretensiones, es un acto de bondad para con nuestro cuerpo.

¿Cómo beber?

Hasta 5 litros diarios son positivos. Los problemas, como el cambio en los niveles de sodio en la sangre, sólo aparecen al ingerir alrededor de 10 litros. Pero esto es mucha, mucha agua.

El ideal: 40 mililitros por cada kilo de peso corporal.

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