6 actitudes que pueden favorecer el aumento de peso en niños

La falta de actividad física junto con una dieta desbalanceada y con alto contenido de grasa son los principales responsables del aumento de peso de niños, que son cada vez más propensos a convertirse en adolescentes y adultos obesos.

La obesidad infantil también está relacionada con el aumento del número de niños hipertensos y con tasa de colesterol alto en todo el mundo; y esto se encuentra relacionado tanto con una pobre educación alimentaria, como con la calidad de alimentos que suelen consumir en el día a día.

Y los padres tienen un papel fundamental en esta batalla para que sus hijos no se conviertan en niños obesos; puesto que ellos proveen tanto los alimentos como la educación alimentaria necesaria para que el niño se mantenga en un estado óptimo de salud.

Actitudes que pueden favorecer el aumento de peso en niños

Actitudes que pueden favorecer el aumento de peso en niños

En esta materia vamos a puntualizar algunas actitudes que pueden colaborar con el aumento de peso en los niños y que deben evitarse:

  • Ofrecer comida como recompensa; por ejemplo, como decirle al niño que sólo podrá comerse el postre después de terminarse todas las verduras. Este tipo de chantaje suele dar la idea errónea de que existe una comida mala y una buena; una que debemos de comer a fuerzas y otra por puro placer.
  • Amenazar al niño si no se come algún alimento, esa actitud puede crear una mayor aversión a la verdura, las legumbres, o cualquier otro tipo de comida.
  • No dar el ejemplo: Los padres son el ejemplo de sus hijos; y desgraciadamente existen padres que se alimentan de una forma completamente desbalanceada, por lo que difícilmente convencerán a sus hijos de comer correctamente. No tiene sentido exigir que nuestro hijo tome jugo natural, si los padres sólo consumen refresco.
  • Ceder al primer “no me gusta – los niños tienen sus preferencias alimentarias y deben ser respetadas. Pero además de ofrecer los alimentos que más gustan al niño, es importante insistir y ofrecer los demás alimentos; así, poco a poco podrá entender que los alimentos que no le gustan también resultan importantes. Es común que el niño acepte nuevos alimentos sólo después de algunos intentos y no en las primeras ocasiones que se los ofrecemos.
  • No dejar al niño sentarse a la mesa – la comida del niño debe ser servida en la mesa, junto con los adultos. El pequeño debe de tener la oportunidad de que, mientras aprende a comer en la mesa, participe en la comida familiar, esto también refuerza el fortalecimiento de los lazos familiares y hace que el tiempo de la comida se vuelva un momento mucho más agradable.
  • No establecer horarios para las comidas – los niños necesitan reglas y horarios para alimentarse. Chantajes del tipo “si no comes, no juegas'”, por ejemplo, deben evitarse.

Lo ideal es que se establezca una disciplina que muestre “la hora de jugar y la hora de comer”, para que este tipo de situaciones no se mezclen en la cabeza del niño.

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